La enseñanza del Derecho
Es por más notorio la ineficacia del sistema de impartición de justicia en México, la crisis en la burocracia es imperante y el enorme aparato de corrupción que contamina a la administración pública desde el más bajo cargo hasta la cúpula de poder que no aparece en nómina. Pero el problema no comienza ahí, pues se da desde las mismas aulas, ya no digamos de educación básica -que ya se ha mostrado la pésima calidad de la enseñanza-, sino en las universitarias.
Los cambios de los modelos educativos a nivel inicial y básico (dos en los últimos 20 años) son muestra de la clara debilidad en la en los métodos de aprendizaje y la mala preparación en los docentes. Pero son de exaltar la continua revisión de los planes de estudio en cada escuela y facultad que forma a los profesionistas del país, sobre todo en el ramo de las Ciencias Sociales. “¿Qué falta?” Los consejos técnicos, estudiantiles, las rectorías y los directivos no tienen una meta clara.
La licenciatura de Derecho no es ajena a la problemática que vive todo el aparato educativo. Los bajos sueldos que ofrecen las universidades a sus profesores se traducen en falta de prioridad del profesorado que deben trabajar por su cuenta para obtener un buen ingreso.
Una constante en la licenciatura en Derecho es la falta de preparación práctica, sobre todo en las universidades públicas y el bajo presupuesto que reciben. Cada año salen al campo laboral miles de abogados con cédula que los avala para el ejercicio de la profesión, pero que no saben siquiera la ubicación de los Tribunales.
Otro tópico es la ética del abogado, tan eficiente en los libros y tan frágil en la práctica, pero que retumba en la cátedra. El ejemplo del profesor en derecho se asemeja bastante al de medicina, quien con un puro o cigarro en la mano les dice a sus alumnos lo mortal que resulta fumar. Las trampas probatorias y procesales son las clases más importantes, que si se tiene la condición ética, se debería utilizar para conocerlas, no practicarlas, pero saber cómo atacar a alguien que las usa. Casi no se desarrollan las capacidades en oratoria, lógica, argumentación o análisis, por el contrario, el alumno se encuentra ante una ola de artículos que memorizar sin el menor indicio de saber qué es o cómo utilizarlo.
¿Existe un remedio? A pesar que en los países de tradición neorromanista se ha utilizado el mismo método desde hace más de mil años es posible cambiar los planes de estudios o modelos educativos hacia una preparación con mayor contenido práctico, con ética y visión a largo plazo, y que a pesar de las limitantes que se tiene sea viable la inter o multidisciplinización del derecho y esa es la misión de las futuras generaciones.
P.D. Se ha presentado una propuesta a la modificación al plan de estudios de la licenciatura de Derecho en la Facultad de Derecho de la UNAM en la cual suprimen la materia de ética, a mi modo de ver un retroceso al modelo que se necesita para las nuevas generaciones.

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