A 41 años del 2 de octubre
Hace unos días se conmemoraron cuarenta y un años de la matanza de estudiantes en la plaza de las tres culturas en Tlatelolco y las movilizaciones no se hicieron esperar. El año pasado, es decir, en el cuarenta aniversario de este acontecimiento, hubo numerosos eventos culturales por parte de la UNAM como nombrar “Barros Sierra” a la explanada principal de Rectoría (rector de la UNAM en 1968), juegos de luces desde el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (antigua Secretaría de Relaciones Exteriores) y trasmisiones continuas en Radio UNAM al respecto.
Yo estudio en la Facultad de Derecho de la UNAM, esto es al sur de la ciudad de México y vivo en el extremo norte de la capital; mi trasporte es el agradable sistema de trasporte colectivo metro (en donde matan, asaltan y acosan sexualmente por sólo dos pesos). El dos de octubre abordé el metro en la estación Universidad y percaté que en los vagones de en medio iban gritando consignas que pasé inadvertidas. En la estación Centro Médico subió una verdadera cuadrilla de “estudiantes” que inundó el vagón donde yo iba. Al grito de “Dos de octubre no se olvida”, “El que no brinque en porro”, “Estudiante que saca cero seguro es granadero” y muchas otras que me resultaría muy amplio citar, hice mi recorrido.
Uno de los jóvenes traía consigo un megáfono con el que llamaba a los estudiantes a guardar orden, que había niños y que permitieran la bajada de los pasajeros, pero esto sólo hizo que los llamaran “tibio” y se aparejara con más gritos. Por fin en la estación Tlatelolco bajaron todos y se regresó a un inusual silencio.
Ese mismo día en la mañana cuando recorrí el trayecto del metro Copilco a la facultad habían muchos policías hasta la entrada de la Universidad. La biblioteca Alfonso Caso de Derecho fue grafiteada, al igual que la Facultad de Odontología. En la tarde aparecieron los granaderos y para ingresar al metro a todos cual delincuente los inspeccionaron. Al día siguiente los periódicos se llenaron de fotos de enfrentamientos entre cuerpos policiacos y estudiantes.
Si bien es cierto que el dos de octubre es una fecha que debemos recordar para evitar que se realicen ese tipo de crímenes de estado, no hay necesidad de hacer manifestaciones que rayen en el bandalismo. Lo único que se logra es poner en mal el nombre de la Universidad y de los estudiantes. La política que ha seguido la Universidad en los últimos años ha sido de debilitar a estos grupos de choque y porriles, que esperemos con el tiempo desaparezcan, ya que tienen secuestrados recintos como el auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras y diversos salones en las preparatorias, los CCH y diversas facultades.

Nuestros lectores opinan: